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Jonathan Sánchez Pérez, es un joven mexiquense, muestra clara de que quien persevera, alcanza; el no solamente cumplió su más grande sueño, sino que además fue premiado por ello. Viajó hace unos días al sitio más reconocido a nivel mundial por ser la cuna de la carrera aeroespacial en todo el mundo, la NASA.

Y se fue gracias al apoyo de propios y extraños que creyeron en su proyecto, su familia siempre creyó en él, a pesar de lo ambicioso de sus metas.

“La empresa Seguritech me apoyó económicamente y pues me prometió que podía hacer mis prácticas en el área de aeronaútica”

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Así lo refirió Jonathan, de tan solo 19 años de edad, originario de Tultepec, municipio del Estado de México, quien participó en el programa Air and Space International Program 2017.

La edición número 17 de este Programa, conocido en todo el mundo, se llevó a cabo en el Lyndon B. Johnson Space Center, una de las sedes principales de la NASA, National Aeronatics and Space Admistration, por sus siglas en inglés.

Jonathan obtuvo el trofeo de segundo lugar del programa al exponer un proyecto que ayudará a estimar probabilidades de vida en Júpiter.

“Toqué puerta por puerta, se burlaban de mí, no me creían que iba a ir a la NASA, que era verdad, pensaban que sólo les quería sacar dinero, por eso decidí rifar el vocho, pero no me alcanzaba.”

El “vocho” es simplemente el vehículo familiar en el que Jonathan se traslada a la escuela y que en su momento decidió rifar para hacerse de más recursos para el viaje a Houston, los boletos cuestan 50 pesos y lo que recaude será para nuevos proyectos.

La propuesta de Jonathan, para la agencia espacial que llevó al hombre a la luna en julio de 1969, fue la de mejorar un satélite que pueda rondar dicho planeta y generar energía en una colonia humana, esto a través de electrólisis, optimizar el funcionamiento de robots y una ruta propuesta para ahorrar combustible.

Compitió con estudiantes de todo el mundo, y con una gran sonrisa y brillo incomparable en sus ojos, afirmó que el premio se lo trajo a México, lleno de esperanzas y de nuevas metas.

Además de su trofeo, la NASA le regaló una computadora portátil y un diploma, el cuál asegura que lo presumirá entre su familia y con sus amigos en la escuela de la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo.

Atrás quedaron los días tristes que generaron la desesperación y la falta de apoyo, pues a pesar de sus esfuerzos, no lograba reunir los 3 mil 500 dólares que necesitaba para viajar a los Estados Unidos.

Jonathan aseguró, con el entusiasmo que lo distingue, que buscará concursar en otros eventos para seguir poniendo el nombre de México en alto.

“No hay muchas empresas que se dediquen a la fabricación de partes aeronáuticas y satélites tal y como lo hace Seguritech, entonces me gustaría impulsar este tema y apoyar a más jóvenes que deseen cumplir sus sueños”

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Jonathan relató que en Estados Unidos le enseñaron a construir robots y flotaje de aeronaves, además que conoció a los astronautas Franklin Chang Díaz y a Clayton Anderson; quien le firmó una estampilla donde le escribió: “Jonathan, dream!”.

Con palabras sencillas pero elocuentes y que son prueba de su sensibilidad, Jonathan dijo que el mensaje para todos aquellos que quieren ver sus sueños hechos realidad, es simple, en la vida cotidiana, hay que perseverar.

“Les diré que sí se puede, que tenemos que luchar por lo que queramos, aunque a veces sea muy difícil”

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